Llegamos temprano puesto que debíamos entrevistar a la directora de la institución.
Cuando llegue al salón baje las sillas y esperé a que llegaran los niños.
Uno de los primeros fue Iker, quien me regalo una flor amarilla como la otra vez y después fue Dulce, quien me trajo una flor rosa.
Al estar todos completos, el maestro de música llegó por ellos y mientras tanto yo me quedé en el salón preparando el material para mi actividad.
Acomodé las fichas, las cartitas y ensaye 3 veces lo que les diría.
Cuando llegaron les pedí que se sentaran en el piso y lespregunté que si alguien recordaba qué actividades habían estado haciendo conmigo esta semana y pronto me respondieron, lo cual no esperaba jaja, pensé que se les olvidaría.
Les expliqué en qué consistía la última actividad y algunos entendieron y otros no, la maestra Ángeles y yo estuvimos pasando a los lugares a ayudarles.
Después de eso los senté de nuevo en el suelo y les pregunté que si se les había hecho fácil o difícil para lo cual me respondieron que fue muy fácil y yo les dije que ¡qué listos eran!
Al final les recordé que el día anterior había conocido al mago Merlín y que éste me había dado una sorpresa para ellos : monedas de chocolate.
Después de eso, jugaron loteria de oficios y yo estuve ayudando a algunos, luego armaron rompecabezas y salieron a comer y al receso.
Durante el receso me senté en una jardinera viendo como jugaban con unos carros y un dinosaurio y ya casi a la hora de que se terminara le dije a Jonathan quien estaba comiendo solo, que debíamos apurarnos y comence a bromear con él.
Entramos e hicieron una actividad con fichas, en la cual integré a Iker y trabajó muy bien.
Cuando se terminó el día, me senti muy satisfecha pero a la vez muy triste por que apenas estaba comenzando a entablar una relación con los niños y ya me iba, por ejemplo Iker trabajaba muy bien cuando me veía -Inclusive la maestra lo mencionó-, Jonathan es un niño que no habla desde la primera vez que fui y hoy me dio un abrazo cuando me iba a ir, los demás niños me preguntaban por qué ya no iba a volver y taambién me abrazaron algunos, por que me tuve que retirar a subir sillas y mesas.
Siento que una semana es muy poco tiempo, sobre todo cuando apenas me iba integrando pero supongo que eso me pasará los próximos 3 años, así que me iré acostumbrando.
Solo espero que a esos pollitos de 3A les vaya muy bien siempre y sobre todo a la maestra, quién me aconcejó y platicaba conmigo.






